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EL ESCÁNDALO REPUTACIONAL Y EL CANAL ÉTICO

EL ESCÁNDALO REPUTACIONAL Y EL CANAL ÉTICO

BUZÓN ÉTICO COMO MEDIO DE PREVENCIÓN DE MALAS PRÁCTICAS Y LOS ESCÁNDALOS REPUTACIONALES ASOCIADOS

¿CUÁL ES LA INCIDENCIA DEL ESTABLECIMIENTO DE UN CANAL O BUZÓN ÉTICO?

 

Recientemente ha sido noticia la lamentable actuación que presuntamente han llevado acabo algunos responsables de una conocida y reputada organización no gubernamental dedicada a la cooperación internacional. Omitiremos el nombre de la entidad, en primer lugar por no hacer leña del árbol caído, y en segundo lugar, porque es vox populi y cualquier lector sabrá ya de a qué entidad nos referimos.

Esta última consideración, es decir, el hecho de que no haga falta ni tan siquiera citar el nombre de la ONG para entender a quién nos estamos refiriendo da buena cuenta de la gran repercusión que ha tenido el affaire en cuestión y de las graves repercusiones que ha tenido para la reputación de la organización.

Se trata de un escándalo que ha tenido repercusión a nivel mundial, que hay llegado a conocimiento de millones de personas y que ha echado por tierra el trabajo realizado durante años y años por esta organización (desde 1942), y que hasta el día de los hechos, gozaba de una relevante y óptima reputación y posicionamiento internacional.

A ello hay que añadir, que -según noticias aparecidas en prensa- sólo en Europa más de 4100 socios se dieron de baja en apenas unos días, y que instituciones públicas han retirado financiación y subvenciones.

Incluso no podemos excluir la posibilidad de que haya tenido repercusión más allá de la propia organización y se haya podido producir -en mayor o menor medida- un efecto contagio respecto de otras ONG’s, bajo el paraguas de que “son todas iguales”; lo que sin duda constituye un error, y un daño colateral inadmisible.

 

Ante esta noticia, cualquier persona lo primero que se habrá preguntado es ¿cómo es posible que haya ocurrido una cosa así? ¿y cómo es posible que una conducta de este tipo se haya dado dentro de una organización que defiende unos valores completamente opuestos a dichas prácticas?

 

¿Cómo pueden prevenirse estas conductas?

Para dar respuesta a estas cuestiones, sin duda tendríamos que realizar indagaciones a nivel organizativo y consideraciones en cuanto a su funcionamiento y estructura, como por ejemplo, determinar:

  • si la organización contaba con un sistemas de prevención de riesgos (compliance programs)
  • si dicho programa contemplaba este tipo de riesgos (alcance)
  • si existían responsables encargados de su efectivo funcionamiento
  • si se habían realizado programas formativos dentro de la organización para proteger los valores de la misma
  • y, si contaban con, mecanismos de control

Seguramente, el primero y uno de los más importantes factores es éste último: si contaban con mecanismos de control.

Y dentro de los más elementales y primarios mecanismos de control, por la facilidad para su implantación y la utilidad que podría haber reportado, se encuentra sin duda el establecimiento de un canal ético abierto al público en general.

Estoy totalmente convencido de que si hubiera existido un verdadero canal de comunicación confidencial correctamente publicitado y accesible a todas las partes interesadas el escándalo y su tamaño podría haberse evitado.

No quiere decir ello que la conducta no hubiera podido producirse, es obvio, que hay determinadas conductas que escapan a la capacidad de decisión de una organización. El problema y el escándalo para la organización se produce cuando ante esa actuación no se ha atajado en el tiempo y forma adecuado.

¿Qué puede aportar la implantación de un canal ético?

Si la ONG en cuestión hubiera contado con un buzón ético muy probablemente las características del problema serían distintas:

  • se podría haber detectado el problema en un momento mucho más inicial y la organización podría haber adoptado las medidas oportunas
  • la dimensión y gravedad del escándalo podría haberse reducido como consecuencia de esa capacidad de actuación temprana por parte de la organización
  • la entidad contaría con un elemento exculpatorio al demostrar que la conducta ha sido detectada y reprimida por la organización
  • la organización habría proyectado una imagen de transparencia desligando la conducta de una parte de la organización con la imagen de toda la organización
  • y lo más importante, es que seguramente, la existencia de este tipo de mecanismos de control (por supuesto, junto a otras medidas) podría haber prevenido la conducta en sí, al mandar un claro mensaje a los miembros de la organización acerca de la política activa de la entidad, para la persecución de este tipo de conductas.

 

El elemento clave para obtener y conservar una buena reputación es predicar con el ejemplo y está claro que los socios, usuarios y  público en general vamos a tardar mucho tiempo en olvidar este triste suceso.

 

 

Isidro Cantero